¿La soya es saludable o mala?

¿La soya es saludable o mala?

¿La soya es saludable o mala? Esta es una pregunta que se realizan muchas personas ya que es el alimento más controversial en el mundo.

Dependiendo de a quién le preguntes, puede ser un súper alimento o un veneno que tendrá efectos negativos en tu salud.

¿Qué es la soya?

La soya es una leguminosa que es originaria del este de Asia, pero en la actualidad se produce a gran escala en muchos países del mundo, incluyendo los Estados Unidos.

Los frijoles tiernos de soya se pueden comer enteros. Estos se conocen como Edamame y es un platillo sencillo, que contiene grandes cantidades de proteína, de fibra y muchos nutrientes.

Pero la soya también se utiliza para crear el  tofu, la leche de soya y varios sustitutos de la leche y la carne. También se utiliza en alimentos fermentados como miso, el natto y el tempeh, que se consumen comúnmente en algunos países asiáticos.

¿Cuál es la soya procesada?

La soya que se consume en los países occidentales proviene de productos refinados que se procesan a través de la misma y se utilizan para crear desde barras de cereales hasta hamburguesas.

Como si esto fuera poco, más del 90% de la soja producida en los Estados Unidos está modificada genéticamente y los cultivos se pulverizan con el herbicida Roundup, que está asociado con efectos adversos sobre la salud (1).

En los Estados Unidos, la mayor parte de los cultivos de soya se utilizan para producir aceite, que se extrae a través de un disolvente químico llamado hexano. Lo que queda, se usa para producir harina de soya que básicamente sirve para alimentar el ganado pero también puede pasar por otro procesamiento para producir proteína de soya aislada.

Debido a que resulta más económico, tanto el aceite como la proteína de soya han sido incorporados en todo tipo de alimentos procesados, incluyendo las fórmulas infantiles.

¿Qué nutrientes se encuentran en la soya?

La soya sin procesar contiene una gran cantidad de nutrientes importantes.  A modo de ejemplo, 100 gramos de soya hervida contienen grandes cantidades de Manganeso, Selenio, Cobre, Potasio, Fósforo, Magnesio, Hierro, Calcio, Vitamina B6, Folato, Riboflavina (B2), Tiamina (B1) y Vitamina K.

También es una fuente importante de proteínas y de ácidos grasos Omega 6 (2).

¿La soya es saludable o mala?

Existen evidencias de que la soya puede proporcionar algunos beneficios para la salud.

Un estudio realizado en 1995 encontró que la proteína de soya disminuía la concentración del colesterol y de los triglicéridos sin afectar el colesterol bueno o HDL.

Otro estudio, publicado en el 2004 encontró que la proteína de soya tenía efectos positivos en el funcionamiento cognitivo, en la densidad ósea y en los lípidos presentes en el plasma de las mujeres pos menopáusicas.

Además, hay algunos estudios observacionales que encontraron que este alimento estaba asociado con una disminución del riesgo de contraer cáncer de próstata en algunos hombres (3).

Las contraindicaciones del consumo de soya

A pesar de algunos estudios avalan los beneficios para la salud de la soya, esta contiene isoflavonas que actúan como disruptores endócrinos.

Las isoflavonas son compuestos que funcionan como fitoestrógenos o sustancias que pueden activar los receptores de estrógenos en el cuerpo humano (4).  Estas sustancias pueden reducir la actividad del estrógeno al bloquearlo o provocar una mayor actividad, al activar sus receptores (5), lo que afecta el funcionamiento normal de esta hormona.

También puede aumentar el riesgo de contraer cáncer de mama

Debido a la actividad estrogénica, las isoflavonas de la soya se usan a menudo como una alternativa natural a los fármacos estrogénicos para aliviar los síntomas de la menopausia.

Sin embargo, el uso de las isoflavonas es controversial, puesto que algunos estudios han demostrado que estos compuestos pueden causar cáncer de mama en animales (6).

En otro estudio realizado en mujeres se encontró que las que habían consumido proteína de soya experimentaron una proliferación de células epiteliales en los senos, que son las células que pueden convertirse en cancerosas (7).

Los efectos de la soya en la tiroides

Las isoflavonas en la soja también funcionan como goitrógenos, que son sustancias que interfieren con la función tiroidea. Estas pueden inhibir la función de la enzima peroxidasa tiroidea, que es esencial para la producción de hormonas.

Un estudio realizado en Japón encontró que los participantes experimentaron síntomas de hipotiroidismo, incluyendo malestar, estreñimiento, somnolencia y un agrandamiento de la tiroides. Estos síntomas desaparecieron después de que dejaron de consumir la soya (8).

¿La soya es saludable o mala? Si bien la evidencia resulta confusa,  los posibles efectos dañinos de la soya procesada bastan para evitar su consumo o hacerlo con moderación.

1) MDPI: Glyphosate’s Suppression of Cytochrome P450 Enzymes and Amino Acid Biosynthesis by the Gut Microbiome: Pathways to Modern Diseases.
http://www.mdpi.com/1099-4300/15/4/1416
2) Nutrition Data: Soybeans mature, cooked, boiled without salt. Nutrition Facts and Calories
http://nutritiondata.self.com/facts/legumes-and-legume-products/4376/2
3) NCBI: Soy food consumption and risk of prostate cancer: a meta-analysis of observational studies.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19838933
4) NCBI: Interaction of phytoestrogens with estrogen receptors alpha and beta
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11305594
5) NCBI: Interaction of phytoestrogens with estrogen receptors alpha and beta.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11305594
6) NCBI: Soy diets containing varying amounts of genistein stimulate growth of estrogen-dependent (MCF-7) tumors in a dose-dependent manner.
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11431339
7) The American Journal of Clinical Nutrition: Effects of soy-protein supplementation on epithelial proliferation in the histologically normal human breast.
http://ajcn.nutrition.org/content/68/6/1431S.long
8) NCBI: [The effects on the thyroid gland of soybeans administered experimentally in healthy subjects].
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1868922